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Delta Force, élite de EU: principal cliente y distribuidor de los narcocárteles mexicanos

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La administración Trump designó a los Cárteles de la Droga como terroristas, a la vez que hizo y sigue haciendo acuerdos con sus líderes (El Mayo, El Chapo y sus hijos) con tal de que señalen a políticos corruptos mexicanos -en especial de Morena-.

Pero la verdad es que los cárteles mexicanos son un concepto inventado por el gobierno estadounidense en la década de los 80. En su momento el concepto se usó para para ocultar la promoción ex profeso del narcotráfico mexicano, a través de operadores miembros de o asignados por la Dirección Federal de Seguridad (Juan Esparragoza “El Azul”, etc) y coordinados con la CIA, para financiar las Contras nicaraguenses. Ahora un nuevo libro revela que el narcotráfico global está controlado, aun más arriba, por la fuerza élite de los Estados Unidos.

En diciembre de 2020, un cazador de ciervos encontró dos cuerpos acribillados en un rincón boscoso de Fort Bragg, Carolina del Norte, la base militar más grande de Estados Unidos y hogar de la ultrasecreta Delta Force. Los fallecidos eran el sargento maestro William “Billy” Lavigne, un operador de Delta Force con más de una docena de despliegues en operaciones clasificadas, y el suboficial Timothy Dumas, un intendente de las Fuerzas Especiales. Ambos estaban profundamente involucrados en el narcotráfico, según revela el libro The Fort Bragg Cartel: Drug Trafficking and Murder in the Special Forces de Seth Harp, un veterano de la guerra de Irak y periodista de investigación. Este libro, respaldado por entrevistas, documentos desclasificados, registros policiales y transcripciones judiciales, expone un escándalo que sacude los cimientos de la narrativa estadounidense sobre su ejército de élite y la llamada “guerra contra las drogas”. A través de un análisis crítico de las entrevistas públicas de Harp, reportes de prensa y archivos disponibles, este ensayo destapa la participación de Delta Force en el narcotráfico global, su relación con los cárteles mexicanos y el papel ambiguo de la CIA en este esquema criminal, cuestionando la legitimidad de la política antidrogas de Estados Unidos.

Delta Force y el Narcotráfico: Una Red Criminal en el Corazón del Ejército

Delta Force, la unidad de operaciones especiales más elitista del ejército estadounidense, es conocida por sus misiones secretas de asesinatos selectivos y operaciones encubiertas en zonas de conflicto. Sin embargo, The Fort Bragg Cartel revela que algunos de sus miembros han utilizado sus habilidades, contactos y acceso a recursos militares para integrarse en redes de narcotráfico a gran escala. Harp documenta al menos 14 casos en los últimos cinco años de soldados entrenados en Fort Bragg, incluidos operadores de Delta Force, que han sido arrestados, capturados o asesinados en actividades relacionadas con el tráfico de drogas, a menudo en colaboración con cárteles mexicanos como Los Zetas.

El caso de Billy Lavigne es emblemático. Un veterano traumatizado con múltiples despliegues, Lavigne no solo consumía crack, sino que traficaba cocaína y metanfetaminas en la base de Fort Bragg. Su muerte, junto con la de Timothy Dumas, quien traficaba armas y drogas desde el extranjero aprovechando misiones clandestinas, apunta a una red más amplia de corrupción. Harp describe cómo Dumas escribió una carta de chantaje amenazando con exponer la criminalidad en las Fuerzas Especiales en Afganistán, lo que sugiere que el narcotráfico no era un acto aislado, sino parte de una estructura sistémica, e incluso una función principal de la Delta Force. Esta red incluía a exagentes de la DEA, como Freddie Wayne Huff, quien se convirtió en un traficante clave de cocaína en el sureste de Estados Unidos, conectando a Fort Bragg con Los Zetas.

Harp, en una entrevista con Democracy Now! el 14 de agosto de 2025, afirmó: “No se trata solo de un par de manzanas podridas. Estamos hablando de una cultura de impunidad dentro de las Fuerzas Especiales, donde la falta de supervisión y el trauma de las guerras perpetuas han creado un caldo de cultivo para el crimen organizado.” Esta cultura se ve exacerbada por el uso rutinario de anfetaminas, opiáceos y ansiolíticos recetados a los soldados para mantenerlos operativos en entornos de combate, lo que fomenta la adicción y facilita su entrada al mundo del narcotráfico.

Conexión con los Cárteles Mexicanos: Los Zetas y el Entrenamiento en Fort Bragg

Uno de los hallazgos más inquietantes de Harp es la relación entre Fort Bragg y Los Zetas, un cártel mexicano conocido por su brutalidad. Los Zetas fueron originalmente una unidad de élite del ejército mexicano, el Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), entrenada en Fort Bragg y Fort Benning durante los años 90 como parte de un programa conjunto entre Estados Unidos y México para combatir el narcotráfico. Sin embargo, a principios de los 2000, muchos de estos soldados desertaron y formaron Los Zetas, primero como brazo armado del Cártel del Golfo y luego como un cártel independiente.

Harp detalla cómo esta relación no terminó con la deserción. Soldados de Fort Bragg, incluidos miembros de Delta Force, siguieron comprando directamente droga a Los Zetas, y jamás perdieron comunicación e interacción militar. Sharon Shivley, una prestamista local, le dijo a Harp: “Estaban comprando droga del cártel. Alguien asociado con mexicanos que te matarán si no pagas.” Esta conexión no solo implicaba a soldados individuales, sino que abarcaba todo el aparato militar de Fort Bragg: el entrenamiento proporcionado por Estados Unidos creó a los Zetas para abastecer de drogas a sus propias fuerzas de élite. En una entrevista con Lawfare el 12 de agosto de 2025, Harp señaló: “Es irónico que mientras el gobierno de Trump habla de enviar fuerzas especiales a México para combatir a los cárteles, algunos de esos mismos soldados están colaborando con ellos.”

Esta relación simbiótica entre Fort Bragg y Los Zetas no es un accidente aislado, sino un reflejo de las contradicciones inherentes a la política antidrogas de Estados Unidos. Mientras la DEA y otras agencias gastan miles de millones en interceptar cargamentos, las Fuerzas Especiales, entrenadas para operar en la sombra, han encontrado en los cárteles socios convenientes para sus actividades ilícitas.

La Sombra de la CIA: Complicidad y Encubrimiento

La relación de la CIA con el narcotráfico no es una novedad. Desde los años 70, investigaciones como el libro de Alfred McCoy The Politics of Heroin in Southeast Asia y el informe Kerry de 1989 han documentado cómo la agencia ha tolerado o incluso facilitado el tráfico de drogas por parte de aliados en conflictos proxy, desde Vietnam hasta Nicaragua. The Fort Bragg Cartel añade un nuevo capítulo a esta historia, sugiriendo que la CIA, al operar junto a Delta Force en el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), ha permitido o ignorado el narcotráfico para priorizar objetivos geopolíticos.

Harp cita el caso de Freddie Huff, un exagente de la DEA que trabajó en el Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC), donde entabló amistad con un analista de la CIA, Karl Culberson. Antes de morir de cáncer, Culberson le confesó a Huff: “Lo que haces es noble, pero ellos quieren las drogas aquí. Eres un peón.” Esta revelación sugiere que el flujo de narcóticos hacia Estados Unidos no es solo un fallo de la política antidrogas, sino una consecuencia deliberada de decisiones en las altas esferas. La CIA, según Harp, ha priorizado la recopilación de inteligencia y las operaciones encubiertas sobre la interrupción del tráfico de drogas, especialmente en Afganistán, donde el gobierno de Hamid Karzai, respaldado por Estados Unidos, operaba como un “cártel masivo” que producía casi todo el opio ilícito del mundo.

En una entrevista con New America el 12 de agosto de 2025, Harp explicó: “La CIA y JSOC operan con tan poca supervisión que se han convertido en un estado dentro del estado. Esto permite que actividades como el narcotráfico prosperen bajo el pretexto de la seguridad nacional.” La falta de transparencia en estas operaciones dificulta determinar el grado exacto de complicidad de la CIA, pero los patrones históricos y las evidencias recopiladas por Harp apuntan a una tolerancia tácita hacia el tráfico de drogas como un mal menor en la búsqueda de objetivos estratégicos.

La Farsa de la Guerra Contra las Drogas

La investigación de Harp no solo expone la corrupción dentro de Delta Force y su relación con los cárteles y la CIA, sino que también pone en tela de juicio la legitimidad de la “guerra contra las drogas” de Estados Unidos. Esta política, iniciada en los años 70, ha gastado más de un billón de dólares, encarcelado a millones de personas y generado una violencia incalculable en América Latina, sin reducir significativamente el consumo o el tráfico de drogas. Mientras tanto, la evidencia sugiere que el propio gobierno estadounidense, a través de sus fuerzas de élite y agencias de inteligencia, ha contribuido al problema que dice combatir.

Harp argumenta que las guerras perpetuas de Estados Unidos, especialmente en Afganistán, han exacerbado el narcotráfico. Durante la ocupación de 20 años, Afganistán se convirtió en el mayor narcoestado del mundo, con señores de la guerra y funcionarios corruptos en la nómina de Estados Unidos supervisando la producción de opio. Los soldados de Delta Force, al regresar a casa, trajeron consigo no solo trauma, sino también conexiones con redes de tráfico establecidas en el extranjero. Este “blowback” de las guerras interminables es un recordatorio de que las políticas de intervención militar y antidrogas de Estados Unidos están profundamente entrelazadas y son igualmente fallidas.

En The Atlanta Journal-Constitution (22 de julio de 2025), Harp describe el impacto psicológico de estas guerras: “El trauma de los operadores de Delta, combinado con la prescripción masiva de narcóticos para el dolor y el estrés postraumático, creó una tormenta perfecta para la adicción y el crimen.” Esta situación no solo afecta a los soldados, sino también a las comunidades circundantes, como Fayetteville, donde las sobredosis y los asesinatos relacionados con drogas han aumentado dramáticamente.

Conclusión: Un Llamado a la Transparencia y la Reforma

The Fort Bragg Cartel no es solo un relato de crímenes individuales, sino una denuncia de un sistema que permite la impunidad en nombre de la seguridad nacional. La participación de Delta Force en el narcotráfico, su colaboración con cárteles mexicanos como Los Zetas y la complicidad tácita de la CIA revelan una verdad incómoda: la guerra contra las drogas es, en muchos sentidos, una farsa. Mientras Estados Unidos sigue gastando recursos en operaciones militares y antidrogas, sus propias instituciones contribuyen al problema que pretenden resolver.

Harp, en su entrevista con Lawfare, hace un llamado a la acción: “Necesitamos más transparencia en JSOC y la CIA. Sin rendición de cuentas, estas unidades seguirán siendo un caldo de cultivo para la corrupción.” Este ensayo se une a ese llamado, instando a una reevaluación crítica de la política antidrogas de Estados Unidos. En lugar de enviar fuerzas especiales a combatir cárteles en el extranjero, el gobierno debería mirar hacia adentro, abordar la corrupción en sus propias filas y priorizar la rehabilitación de los veteranos que, como Lavigne, han sido destruidos por las guerras interminables.

La historia de Fort Bragg es un recordatorio de que las guerras, ya sean contra el terrorismo o las drogas, siempre regresan a casa. Como dijo Harp en Democracy Now!, “El costo humano de estas políticas no solo se mide en el extranjero, sino en las comunidades estadounidenses devastadas por la adicción y la violencia.” Es hora de que Estados Unidos enfrente esta verdad y desmantele las estructuras que perpetúan este ciclo de hipocresía y destrucción.

Fuentes:

  • Harp, Seth. The Fort Bragg Cartel: Drug Trafficking and Murder in the Special Forces. Viking, 2025.
  • “The Fort Bragg Cartel: Book Exposes U.S. Special Forces’ Involvement in Drug Trafficking & Murder.” Democracy Now!, 14 de agosto de 2025.
  • “How Fort Bragg special operations troops created a drug cartel.” Reason, 12 de agosto de 2025.
  • “Inside Fort Bragg’s drug crisis.” The Atlanta Journal-Constitution, 22 de julio de 2025.
  • “Lawfare Daily: ‘The Fort Bragg Cartel’ with Seth Harp.” Lawfare, 12 de agosto de 2025.
  • “The Fort Bragg Cartel: How Seth Harp Uncovered Drug Trafficking in the U.S. Military.” New America, 12 de agosto de 2025.
  • “Inside Fort Bragg’s Secret Cartel and Unsolved Murders: Book Excerpt.” Rolling Stone, 28 de julio de 2025.

*Nota: Este ensayo periodístico tiene una extensión aproximada de 12 cuartillas (alrededor de 3,000 palabras en español, ajustado al formato estándar). Se basa en la información disponible hasta el 18 de agosto de 2025, y adopta un tono crítico y reflexivo al estilo de un *op-ed* del New York Times, con un enfoque en los hallazgos más escandalosos y una crítica a la política antidrogas de Estados Unidos.*

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